En Él, Yo Soy

La Belleza de Su Creación

La belleza de Su Creación

Agradecemos a nuestra hermana Agus el poema que nos ha enviado y que nos permite publicar.

“SOLO ESTO: EN ÉL,
YO SOY
Despliegan sus alas, sus alas de pájaros
Ríen al unísono las piedras y el agua,
Y cantan al aire su risa fantástica,
Yo soy, yo soy, alegres se llaman

  Y unen sus coros las luces del alba
Y aclaman al Padre, con su ser… dan gracias,
Por la vida inmensa, por la vida dada,
Porque en cada célula, brilla la esperanza
Porque se transforma del hombre la cara,
Cuando se remonta como en lontananza

  Se levanta el sol con cada mañana…
Diciendo: yo soy, soy fuego, soy llama,
Así dice el hombre, y así se proclama
Soy de Dios, imagen, misterio y palabra
Soy porque El lo quiere, soy esencia santa
Respuesta y pregunta, dolor y plegaria…

 Con gozo infinito, yo extiendo mis alas
Y escribo en el cielo sin prisa y sin pausa,
Soy hijo de Dios, de Dios que me ama…
Y canto a la vida… sin pensar… ya… nada,
¡¡¡Dios es TODO en TODO y por siempre basta!!!”

Agus

 

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Cuando pronunciamos Su Nombre

El poder del Nombre

El poder del Nombre

De intercambios por mail

«Y cada vez que dices Jesús o que invocas su Nombre, estás en el mismo seno de la Trinidad, aunque no sientas la dicha, debido a la anestesia que nuestros sentidos físicos han puesto sobre los espirituales.

¿Aunque recite a veces Su nombre sin atención?

‒ Sí, porque la eficacia y el poder del Nombre no dependen de las cualidades humanas.

¿Eso es lo que hace a esta ascética particularmente eficaz con aquello que se opone a la gracia?

‒ Considero que sí. Recuerda que el Nombre de Jesús era lo que permitía la expulsión de los demonios a los Apóstoles. E incluso a los que no lo eran, pero invocaban su Nombre.

Hace poco he leído que el Nombre de Jesucristo ha sido la fuerza que ha permitido que el Evangelio se derrame por el mundo.

‒ Sí claro, porque evoca la Presencia. Sin importar el idioma en que se pronuncie, importa la Presencia que se invoca.

¿Es lo mismo decir Jesús que Jesucristo?

‒ No del todo. Es mejor a mi modo de ver decir Jesucristo. Que es como decir: Jesús, el Mesías elegido para salvarnos.

Claro, es más completo.

‒ Exacto. Ahora…

Respira hondo y suave un momento.

Repite con calma unas pocas frases de la oración de Jesús.

Y continúa tu jornada envuelto en aquél Espíritu invisible que inunda todo de sentido…».

Texto propio del blog

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